Persiguiendo un sueño

Siempre es pronto cuando alguien se va. En tu caso, fue demasiado pronto. No tuvimos tiempo de compartir muchos momentos, sólo algunas ascensiones, algunas escaladas, algunas cervezas… Pero fue en 2009, cuando junto a José Ángel, intentamos alcanzar un sueño, cuando supe qué clase de persona fuiste. Ascender una montaña que sobrepasa los 7.000 m no es una empresa fácil ni exenta de peligros. Y nuestro sueño se truncó en el campamento 2, cuando José Ángel sufrió una angina de pecho. Es en esos momentos, cuando las cosas se ponen mal y toca arrimar el hombro, es entonces cuando se ve de qué materia está hecho un hombre. Creo que no te di las gracias por tu ayuda, por sacrificar unas vacaciones por alguien al que apenas conocías y hacerlo de buena gana. No te di las gracias por ayudar a que uno de mis mejores amigos lo siga siendo.

No soy religioso. Pero en este momento, desearía creer en que tu partida no es el final. Preferiría creer, como hacen los Budistas, que ahora eres un guepardo, o un águila o cualquier otro animal que corra muy rápido, como tu lo hacías, y que sea libre, como siempre fuiste. Espero volver a verte en alguna montaña.

Hasta siempre Iñaki.

Alberto

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